Es el tercero de los puentes construidos en la zona urbana de Irapuato sobre el brazo del río Silao.

Se inició su construcción el año 1835 para comunicar a esta Villa con el camino a Salamanca, uniendo, por ello, la llamada entonces "Calle Real de Salamanca", ahora Calzada Insurgentes, con el camino de Irapuato a esa población y que pasaba por otro puente muy conocido en Irapuato, el de "Las Once Compuertas", que además daba salida al agua de la presa de Las Animas.

El puente se erigió por iniciativa y con aportación de propietarios de varias haciendas, entre ellas la de Colón, en la época en que don Cayetano Retana era señor cura coadjutor de Irapuato y señor cura interino don Manuel José Almanza.

Su construcción, muy proporcionada, con mucha amplitud y sentido constructivo, fue rematada por dos medallones de cantera en su cima, uno frente al otro, con los relieves, cada uno, de Nuestra Señora de Guadalupe, hechos en cantera blanca. Se halla ahora uno en su lugar y el otro aparece en el retablo principal del Santuario de Guadalupe del Puente, como ya se menciono.

El puente fue terminado el año de 1837 y dio pávulo a que, junto con la construcción posterior del templo contiguo, la Calle Real de Salamanca recibiera el nuevo nombre de Calzada de Guadalupe, como aún muchos c9nocen a la Calzada Insurgentes.

Actualmente se encuentra en el centro de una glorieta, motivo por el cual fueron mutiladas sus muy alargadas rampas de acceso. Aunque restaurado en el año 1988-durante la administración del entonces presidente municipal arquitecto Ernesto Alfaro Arredondo- se encuentra en grave peligro, dado que bajo sus bases de cimentación corre una grieta producto de una falla geológica que aumenta día con día y amenaza la integridad del puente.